He tardado prácticamente un mes en terminar de leerme LOVE TRAINER, de Julia Llewellyn. Que haya tardado ese tiempo en leer 435 páginas de un libro de bolsillo ya habla por sí solo, pero aún así, voy a hablar (escribir) yo sobre esta historia.

Pero primero, ¿qué dice la contraportada?
A Katie Wallace le rompieron una vez el corazón y no va a permitir que le suceda más veces. Y, es más, no puede resistirse a consolar un corazón herido de cualquier otra mujer, empezando por el de su jefa Rebecca. Convencida de que los hombres sin amaestrar son como cachorros traviesos -creen que se saldrán con la suya mirándote tiernamente a los ojos; se escapan y suplican, arañando la puerta, que les dejes entrar; gimen cuando dices no...- y tras descubrir un oculto talento para el consejo, Katie se convierte en una profesional que ofrece un servicio único: es una entrenadora personal en el amor, capaz de responder a preguntas como ¿debería llamarle aunque no me haya llamado? Cuando vuelve borracho a las tantas y quiere..., ¿digo sí o no? ¿Se merece todo este esfuerzo incluso si no estoy segura de querer casarme con él? Pero, de verdad, ¿es posible enseñar a un hombre a comportarse de la misma manera que se enseña a un... perro?

Julia Llewellyn relata en su novela con brío y frescura cómo encarar las relaciones sentimentales. Con mucho humor, este libro dice verdades como puños, aquello que tu mejor amiga nunca ha tenido el coraje de decirte a la cara. Un libro divertidísimo y sabio sobre las relaciones de pareja.
Dejando de lado que si una cotraportada ya dice que el propio libro es divertidísimo es porque no lo va a ser, veamos qué pasa en realidad entre las páginas...

Tenemos a Katie, una chica que sabe muy bien cómo tratar a un hombre, al menos en teoría, aunque todo su conocimiento no lo aplicó con Paul y salió escaldada. Desde entonces, ella controla su vida sentimental, incluido Crispin, un bendito que la trata como una reina. Está tan segura de que su método (comparar a los hombres con perros, un poco insultante), que se dedica a dar consejos sobre relaciones a Rebecca -su jefa- y a sus tres amigas. Las cuatro son un caso clínico: una saliendo con un idiota que sólo la quiere para el sexo, otra colgada de un hombre casado, otra con un hombre demasiado malo y otra con un hombre demasiado bueno.

Los consejos de Katie, que no dejan de ser la lógica hecha verbo, los aprovecha Rebecca para lanzarla al mundo editorial, proporcionándole a Katie una columna, ya que a Rebecca sus pautas le han ido muy bien. Katie continúa analizando las relaciones de Rebecca y sus amigas, dando consejos que ella misma no siguió en su día, cosa que le pasará factura, claro: eso se sabe práctimente desde el minuto uno.

En realidad, me resulta complicado hacer un resumen de la historia porque, aunque no es excesivamente enrevesada, sí que está un poco diluida. Parece ser que la protagonista es Katie, pero los demás secundarios (Rebecca, Ben, Ally, Suzy, Jenny...) están tan metidos en la trama que casi todos tienen mucho peso. Además, todas las historias completas de estos personajes se van desarrollando a la vez, por lo que no es sencillo de explicar en pocas palabras.

Digamos que la narración tiene varios ejemplos de parejas tipo (las malas, no hay ningua ideal), que todos sabemos que no deben estar juntas. En este libro no se desvela nada que no sepamos, simplemente nos recuerda que hay uniones claramente perjudiciales pero que son habituales, y ya está. El único consejo es que se aplique el sentido común, nada más.

No puedo decir nada más positivo de la historia -pero sí voy a aclarar que a mí no me ha parecido divertida por mucho que me lo prometiera la contraportada-, aunque tampoco voy a calificarla de tostón supremo, pero sí que afirmaré que es un libro del montón (más que del montón: del montonuzo, que es peor) que no tiene mayor interés.
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