Anoche, inexplicablemente, el sueño que me cerraba los ojos quedó apartado y no paré hasta que acabé de leer NUNCA LE PREGUNTES A QUÉ HORA LLEGARÁ A CASA, de Julia Llewellyn, un libro de portada llamativa que me compré el alguno de mis últimos pasos por las estaciones de tren.

Un poco al hilo del título (es español, el original es The Model Wife) y la ilustración de la portada, la contraportada afirma lo que se puede intuir a simple vista:
Cómo ser la esposa modélica:
- La felicidad de tu marido es tu felicidad.
- Si eres su segunda esposa, hazte amiga de la primera.
- Nunca le preguntes a qué hora llegará a casa.
- Nunca le preguntes dónde ha estado.
¡Bah!

La vida de Poppy, una prometedora modelo veinteañera, de repente cambia de rumbo al verse casada con un hombre de cuarenta y nueve años gracias a un embarazo accidental. Y su marido no es un madurito cualquiera: es nada menos que el presentador estrella del telediario, adorado por todas las mujeres del país, incluidas la víbora de su ex-esposa y una amenazadora cohorte de antiguas amantes.

Con un bebé en brazos y su brillante carrera arruinada, es hora de que Poppy se plante y demuestre al mundo que no está dispuesta a dejarse pisar por nada ni por nadie.
Pues a pesar de que no me esperaba mucho de esta historia, me ha sorprendido positivamente (que no gratamente, eso ya sería decir demasiado).

Poppy es una joven modelo, rubia y tonta, que trabaja en una cafetería mientras le van saliendo posados como modelo. Allí conoce de casualidad a Luke, el presentador de uno de los informativos más vistos, un atractivo maduro con el que comienza una aventura. Y como es rubia y tonta, se queda embarazada del presentador, quien contra todo pronóstico acaba casándose con ella, dejando a Hannah (su mujer) y sus hijos para irse con Poppy y su nueva hija Clara.

Dos años más tarde, la vida de Poppy no es tan idílica como pensaba: el embarazo la ha apartado de su trabajo de modelo, y se dedica a ser madre a tiempo completo, mientras su marido trabaja sin parar para mantenerlas a ellas y a su otra familia. Hannah ha relanzado su carrera profesional escribiendo una columna en un periódico poniendo verde a su ex-marido y a Poppy ya de paso, quien ha dejado de ser Poppy para ser conocida como la zorra. ¿Y cómo lleva Luke todo eso? Pues como puede, y le dejan, sus demás amantes...

Para no destripar mucho más la trama, lo dejo ahí.

A mí me ha resultado bastante entretenido porque pasan muchas cosas (algunas te las esperas, otras no): Poppy no te defrauda porque es tan tonta como cabe esperar, Luke es el típico mujeriego creído... En definitiva no es una obra maestra de la literatura, pero consigue no aburrite en cuando a la acción, no se solaza en análisis eternos de por qué se siente aquello o por qué se piensa lo otro. No. Sólo narra lo que tiene que narrar, explica lo que tiene que explicar, y lo demás lo deja a criterio del lector (si ya quieres tú comerte la cabeza, es cosa tuya).

Por tanto, quien busque una historia que no sea estática y que resulte real, este libro puede cumplir esas espectativas. Sin ser brillante, destaca al menos (entre lo que he leído últimamente) por no ser soso. Y eso ya es algo.
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2 Responses
  1. Quiero leeeerlo :) - muy lindo blog


  2. A mi este libro no me lleno mucho. No vi una historia que enganche


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